Por el derecho a defender nuestros derechos

Rescatando saberes y valores ancestrales

11 de septiembre de 2014 021

Miembros de La Fundación Mujeres del Agua participar en el segundo taller.

La Fundación Mujeres del Agua y las participantes del proyecto de Capacitación en Liderazgo comenzaron durante la segunda semana de octubre sus estudios de Cátedra Indígena.

Se trata del segundo módulo concebido como parte del programa de Liderazgo impulsado por esta organización. Inicialmente, las mujeres indagaron en el tema de Género, que próximamente llevarán a sus comunidades y luego comenzaron con Cátedra Indígena.

El objetivo de este módulo es generar en las lideresas del pueblo indígena pemón interés y concienciación acerca de la importancia de los saberes y valores ancestrales tanto para ellas como para sus familias y colectividades.

La Fundación Mujeres del Agua nace del esfuerzo de un grupo de mujeres rurales, indígenas y no indígenas, motivadas por un mismo interés: su participación en pro de la defensa de los derechos socio-ambientales en las comunidades de la Gran Sabana, en Venezuela.

Precisamente, los pemón son los habitantes de los territorios que hoy constituyen el Parque Nacional Canaima por ser considerados de gran belleza y de enorme fragilidad ecológica.

La facilitadora Divizay Delfino, licenciada en Estudios Ambientales, compartió con sus paisanas acerca de la identidad étnica como el conjunto de características culturales (lenguaje, religión, costumbres) que diferencian a un grupo humano haciéndolo único.

Los pemón son hablantes de su propio idioma, el pemón, una lengua ágrafa es decir que carece de alfabeto y escritura cuya riqueza se centra en su poderosa oralidad.

Por tradición, los niños, niñas y jóvenes aprenden escuchando los cuentos y leyendas de sus abuelos y, por supuesto, acompañando a sus padres en las jornadas diarias y oyendo con atención sus relatos.

Por eso, durante las horas que duró la primera sesión del taller, las participantes se comunicaron sólo en su idioma y así retomaron las enseñanzas de los mayores acerca de su cosmovisión es decir de la manera en que los pemón conciben y ven el mundo, de su estrecho vínculo con la tierra como elemento sagrado que define la identidad étnica y de la íntima relación de este pueblo con la naturaleza.

Recordaron también que, para los pemón, la espiritualidad y sabiduría reside inicialmente en Dios, luego en sus líderes y finalmente en la comunidad. Por eso, es la comunidad la que deposita el poder en las autoridades ancestrales con el objetivo de que mantengan la identidad, autonomía, usos y costumbres del grupo y que defiendan el territorio y el derecho mayor, entendido como el conjunto de normas que ya existían antes de las leyes impuestas por los grupos colonizadores que progresivamente llegaron a los territorios de los pueblos originarios. 

Un tema sagrado

Delfino invitó a este primer encuentro a Benedicta Asís, quien fue capitana de la comunidad de Wará y ahora forma parte de su Consejo de Ancianos.

La abuela compartió con las asistentes acerca de un tema que algunas conocían muy bien y que otras ignoraban de un todo: los cuidados que debe recibir la mujer durante su primera menstruación para prevenir trastornos en su salud sexual, reproductiva y que además la preparan para su desempeño integral como mujer, esposa y madre.

Asís, quien fue distinguida por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura como Portadora del Patrimonio Cultural Inmaterial de Venezuela, relató que ante la llegada del primer sangrado la muchacha debe permanecer encerrada en una habitación sin asomarse siquiera “para ver lo que viene de lejos porque eso le trae malicias”, además de comer sin sal ni azúcar, apenas un poco de tumá, el consomé típico de los pemón con algo de casabe, el pan hecho de yuca. Así debe permanecer al menos durante un mes, sin tan siquiera ver el sol.

“Yo no supe nunca lo que son los dolores de vientre ni de cabeza”, dijo Asís al referirse a los muchos beneficios que tienen los cuidados previstos para las jóvenes. Nada de migrañas ni de cólicos, mucho menos de mareos ni de desmayos.

Para ella la gran pregunta es “¿Por qué las niñas de ahora se desarrollan tan temprano? Un cambio que atribuyó a los cambios en la alimentación y sobre todo al exagerado consumo de pollo en sustitución del pescado y de las presas de cacería como el báquiro, la danta y la lapa. Anteriormente, las adolescentes pemón menstruaban por primera vez alrededor de los 15 años y ahora lo hacen entre los ocho a 11 años, adelantando a su vez su primer embarazo.

Micalela Colón, quien fuera capitana de la comunidad de Waramasén, no conoció ese rito porque fue criada por las monjas misioneras y estas le prohibían compartir con las otras niñas acerca de sus costumbres y sobre todo expresarse en pemón. Pero, en cambio, Carmen Raquel Benavides, quien fue capitana de El Paují, si recibió todos los cuidados de parte de una tía y luego los compartió con sus hijas como “algo muy sagrado, muy importante”.

Por Morelia Morillo.

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