Por el derecho a defender nuestros derechos

Reflexiones y opiniones acerca de las mingas de construcción de saberes de las mujeres

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Cuando se inicia un camino que nos va a conducir a un objetivo es importante tener una idea general de cómo y por dónde vamos a caminar, pero es aún más importante saber que todo camino se tiene que construir, primero porque de nada vale ir sobre las pisadas de otros, sin hacer ningún aporte, y, segundo, porque así el camino se convierte en un reto en sí mismo, poniendo en movimiento nuestra imaginación, creatividad, capacidad de adaptación e improvisación, es decir, la construcción del camino se convierte en un verdadero proceso, algo vivo, que implica seres vivos.

 

Es así como se planteó la creación de un espacio en el cual las Mujeres Defensoras de la Pachamama puedan compartir, reflexionar colectivamente y estructurar sus SABERES, con el objetivo de compendiarlos, sistematizarlos, elaborar y/o reelaborar nociones, ideas, significados, conceptos, para valorizar estos saberes, empoderar a las mujeres, y difundirlos.

 

Se partió de ponerle un nombre a estos espacios, y ese nombre fue ya una creación colectiva de las mujeres, que quisieron rescatar una de las ancestrales formas de trabajo comunitario para esta construcción colectiva de sus conocimientos. MINGAS, ese fue el nombre elegido por todo lo que implica, fundamentalmente trabajo en común, que tiene un fin y un beneficio social.

 

Así este proceso está siendo modelado por las propias mujeres, creándose a partir de lo que para ellas es importante en su vivencia como campesinas o pertenecientes a otros sectores populares. En la metodología de las mingas, por ejemplo, se va incorporando prácticas cotidianas y repetidas por las mujeres por generaciones, como desgranar mazorcas de maíz. Esta simple práctica conlleva toda una sabiduría que está principalmente en las mujeres, y que por ser cotidiana y femenina, nadie repara siquiera en su existencia.

 

La primera Minga de Construcción de Saberes de las Mujeres se desarrolló el 21 de agosto con el tema “Los Derechos Humanos”, y ya se tienen los primeros frutos: conceptos, ideas, pensamientos sencillos pero profundos, que recogen toda la trayectoria de vida, aprendizaje y lucha de las Defensoras de la Pachamama, de su ser de mujeres del pueblo convencidas de su derecho a defender los derechos.

 

Resultan interesantes las opiniones de Hanne y Xavier, de Bélgica, a quienes entrevisté luego de su participación en la primera minga. Hanne De Valck es Socióloga y ha trabajado con migrantes, por su parte Xavier Solano es productor audiovisual independiente del Colectivo Cíclope, quien ha colaborado con el Frente de Mujeres en varias ocasiones como instructor en talleres de audiovisuales para jóvenes, ha realizado algunos videos sobre actividades de la organización y ha sido parte del jurado calificador de los Concursos Estudiantiles “S.O.S. Pachamama” que el Frente hace cada año con motivo del Día Mundial de la Tierra.

 

Al iniciar la entrevista Hanne dijo: “Para mí era la primera vez que estaba participando en la reunión de las Defensoras de la Pachamama, y me pareció muy bueno porque, primero las mujeres están participando en esta minga, ellas toman su tiempo para venir de lejos para estar juntas y hablar de temas muy importantes, pero que al mismo tiempo es para ellas un poco abstracto. Me parece muy bueno que las mujeres se están reuniendo…”

 

Esta observación de Hanne resalta el hecho de que para las mujeres participar en las mingas implica un esfuerzo adicional a la extenuante carga de trabajo que pesa sobre ellas, pero que sin embargo están dispuestas a asumir porque lo entienden como parte de la lucha en defensa de los derechos y la Pachamama. A más de sus labores diarias en el campo que las tiene en pie desde las 4 de la madrugada y sus obligaciones familiares que hacen que sean las últimas en acostarse; a más de sus compromisos comunitarios y organizativos para los que tienen que destinar tiempo, recursos, “dedicación” como dicen ellas; y además de su esfuerzo en la difícil tarea de resistir a los megaproyectos de minería, ahora se enfrentan al reto de construir sus saberes porque “… mediante la lucha la gente se ha ido educando”, como dijo Xavier, y todo ese aprendizaje no se puede perder, debe ser sistematizado.

 

Hanne también mencionó: “Lo que me gustó un montón es que hablaron de conceptos bastante abstractos, pero la forma cómo lo presentaron, la forma cómo hicieron la minga era muy concreto, así pudieron aplicar estos conceptos muy abstractos a su mundo mismo, y con sus palabras mismo pudieron construir un concepto que es bastante importante para ellas, que están luchando cada día por estas cosas…” Por su parte Xavier señaló: “Yo pienso que en este proceso de defender la naturaleza, de defender lo que ellas creen que es muy importante… ellas van adaptando a su vida. El trabajo que pudimos observar es el de tener un concepto y de luego irlo desarrollando de acuerdo a su visión personal… Pienso que es un trabajo que se está logrando con las compañeras, sobre todo que ellas mismo van poniendo un granito de arena para construir un concepto general.”

 

Las Mingas de Construcción de Saberes de las Mujeres no son talleres. Lo que se intenta es que las mujeres mismo puedan desarrollar este proceso sin intervención alguna, incluso sin la figura de un facilitador o facilitadora. Los talleres son una parte muy importante de la formación de las mujeres, pero no dejan de ser espacios en donde ellas van a “adquirir” conocimientos, aún sea con la utilización de metodologías participativas. En las mingas en cambio ellas van a “construir sus saberes”, para lograrlo ellas mismo deben planificar el trabajo, pensar en qué elementos metodológicos, didácticos se pueden introducir para hacerlas más “a su modo”. Además durante la minga todas tienen que ser facilitadoras, todas tienen que enseñar y aprender, todas tienen que aportar: una idea, una palabra, una frase, una observación, una corrección, una opinión equivocada que genere la discusión, una opinión acertada que les permita reafirmar sus saberes y obtener un mejor resultado.

 

El aporte individual es fundamental para la construcción colectiva de saberes, como se desprende de lo que Hanne observó en la minga: “Otra cosa… es que cada una tiene su propia lucha, cada una hace sus cosas porque tiene otras historias, otras vidas, pero que como se reúnen y hablan las mismas cosas se sienten parte de una cosa mucho más grande, como que se puede luchar por las mismas cosas pero a su propia manera, cada una con sus propios conceptos.”

 

Este esfuerzo individual que se concreta en un saber colectivo tiene un fin social, es decir, las mujeres no están haciendo todo este trabajo sólo por ellas y para ellas, lo hacen porque es parte de la lucha en la que están comprometidas. “…cuando ellas hablan de Derechos Humanos tienen que saber que son derechos universales”, expresó Xavier, y así lo entienden las mujeres aunque a veces les es difícil visualizar el contexto global porque su accionar es principalmente en lo local.

 

La construcción de los saberes de las mujeres tienen un fin social también porque esta sabiduría es para fortalecer la resistencia y para ser difundida, compartida, para sensibilizar, concientizar, motivar y mover a otras y otros a comprometerse en la defensa de los derechos y la Pachamama. Y así lo percibió Hanne:

 

“Entonces por estas mingas se pueden reunir… se pueden conocer a ellas mismas mejor, pero también se pueden ir a la casa con una visión un poco más abierta, con más fuerza porque saben que no están luchando solas… y que estos conceptos están valorizados por leyes… internacionales… Entonces me pareció muy importante el trabajo, primero de que las mujeres se dan cuenta que están luchando por una cosa muy importante y que es una lucha mucho más grande, no sólo para ellas…”

 

Otro aspecto es el empoderamiento de las mujeres de sus propios saberes, porque ellas los poseen, están allí, pero por toda la carga de presiones y discriminaciones de género, sociales y culturales de las estructuras clasistas y patriarcales, ellas misma no los valorizan. En el espacio de las mingas ellas se sienten seguras de expresarse, de equivocarse, de discutir hasta llegar a acuerdos y eso hace que visibilicen lo que saben y la importancia de su sabiduría, con lo que refuerzan su confianza en lo que han aprendido a lo largo de su vida y sobre todo de los años que llevan en la resistencia los megaproyectos de minería, principalmente de Quimsacocha (hoy Loma Larga) y Río Blanco.

 

Con respecto al empoderamiento de los saberes, Xavier opinó: “Las mujeres están trabajando muy bien, ellas saben la problemática, en este caso de la minería… Pienso que con este tipo de educación va a ser mucho más fácil para ellas si tiene que defender los conceptos…”

 

Las Mingas de Construcción de Saberes de las Mujeres se constituyen así en espacios desde los que las mujeres continuarán resistiendo, haciendo escuchar su voz, ejerciendo su libertad de reunión, opinión y expresión, y sobre todo su derecho a defender los derechos y a la Madre Tierra. El camino se ha iniciado, habrán aciertos y errores, avances y retrocesos, pero lo importante que es que una vez más las Defensoras de la Pachamama están demostrando que no tienen miedo a los retos, y ese es el principal y fundamental primer paso hacia la consecución de sus objetivos.

Escrito por: Lina Solano

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